UNA MIRADA QUE CRECE EN PROFUNDIDAD
Por José Raúl Ramírez Valencia
Primer libro del Samuel 16, 1b.6-7. 10-13ª
San Pablo a Efesios 5, 8-14
San Juan 9, 1-41
La liturgia de este domingo hace referencia a la mirada, la luz, la ceguera, pero a la vez a la mirada distorsionada. Las tres lecturas enfatizan estas realidades. El libro de Samuel dice: “la mirada de Dios no es como la mirada del hombre, el hombre mira las apariencias, el Señor el corazón”. El apóstol Pablo afirma: “En otro tiempo erais tiniebla ahora sois hijos de la luz”; y el evangelio gradualmente revela los niveles de la mirada del ciego al recobrar la vista: primero ve a Jesús como un hombre, luego como un profeta y, por último como el Hijo del hombre. Aproximémonos a la liturgia en estas cuatro dimensiones.