El asombro ante lo divino: pequeñez y vocación
Por José Raúl Ramírez Valencia.
La liturgia de la Palabra de este domingo presenta tres vocaciones de especial significado por su encuentro con Dios: Isaías, el profeta; San Pablo, el apóstol y Simón Pedro, el discípulo. Estos llamados tienen en común una experiencia de asombro ante lo divino, que conduce al reconocimiento de la propia indignidad frente al misterio de Dios y a la misión encomendada. Finalmente, dicho asombro y sentimiento de pequeñez dan paso a un acto de confianza en Dios, con la certeza de que, sin su ayuda, la tarea resulta imposible de llevar a cabo. De este modo, asombro, pequeñez ante la llamada y confianza en el Señor se presentan como elementos esenciales en cada una de estas vocaciones, manifestando que es Dios quien sostiene y guía la misión confiada.