sábado, 16 de septiembre de 2023

Homilia domingo XXIV ciclo A.

 

¿Es posible perdonar?

Por José Raúl Ramírez V. 

 La semana pasada el evangelio de San Mateo nos invitaba a corregir al hermano que fallaba o se encontraba en un camino equivocado, hoy el evangelio da un paso adelante y nos invita a perdonarlo; reflexiones sobre el perdón. Existen tres dichos que son importantes analizarlos porque en ellos se encuentran ciertas falacias: ¨Solo Dios perdona¨, ¨perdono, pero no olvido¨, ¨el perdón es de personas débiles¨

sábado, 8 de abril de 2023

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

 Perdonar lo imperdonable

                                                                              Por José Raúl Ramírez Valencia 

Dios es Padre

El primer valor para hacer camino en nuestra vida es la experiencia de la paternidad. Jesús experimenta su agonía acudiendo al “Padre”, no es lo mismo decir, Dios que decir padre, en la misma expresión de Padre hay ternura y confianza, Dios Padre siempre ha estado con su hijo y el hijo siempre ha experimentado la bondad del Padre. Afirmaba el papa Juan Pablo II, “la gran soledad del hombre contemporáneo es no sentir que Dios Padre camina a su lado.” Jesús al experimentar la presencia de su Padre Dios hizo de su camino una experiencia de filiación y de donación.  

Introducción a las siete palabras

  La experiencia de la cruz: paradoja de las paradojas                                                                                                  

                                                                           Por José Raúl Ramírez Valencia. 

Una paradoja es un dicho o un hecho que aparentemente envuelve contradicción. La cruz siempre ha sido una fuente de inspiración y de profunda contradicción. El Dios de las paradojas acontece en la más sublime paradoja: la cruz. La máxima expresión de ignominia se convierte en la máxima gloria, la inmensa oscuridad se presenta como la máxima luz y la tristeza en la cruz se convierte en la sublime victoria; según San Juan de la Cruz: “para llegar al todo hay que pasar por la nada”. El misterio de la cruz esclarece el misterio del ser humano.

sábado, 5 de abril de 2014

HOMILIA QUINTO DOMINGO DE CUARESMA CICLO A



LA MUERTE: REALIDAD QUE ABRE LA GRAN REALIDAD

Por José Raúl Ramírez Valencia 


Ezequiel 37, 12-14

San Pablo a los Romanos 8, 8-11

San Juan 11, 1-45 

Las lecturas nos están hablando de vida, muerte y resurrección. La vida de la persona humana está dirigida hacia la resurrección. La muerte no es una escisión en el caminar de la persona, sino que, como dice el filósofo Julián Marías, hace parte del proyecto; es decir, la muerte no trunca el proyecto, le da sentido. Los invito a ver la realidad de vida, uerte, muerte y resurrección a través de estos seis puntos. 

viernes, 28 de marzo de 2014

HOMILIA CUARTO DOMINGO DE CUARESMA CILCO A


UNA MIRADA QUE CRECE EN PROFUNDIDAD

Por José Raúl Ramírez Valencia  


Primer libro del Samuel 16, 1b.6-7. 10-13ª

San Pablo a Efesios 5, 8-14

San Juan 9, 1-41

La liturgia de este domingo hace referencia a la mirada, la luz, la ceguera, pero a la vez a la mirada distorsionada. Las tres lecturas enfatizan estas realidades. El libro de Samuel dice: “la mirada de Dios no es como la mirada del hombre, el hombre mira las apariencias, el Señor el corazón”. El apóstol Pablo afirma: “En otro tiempo erais tiniebla ahora sois hijos de la luz”; y el evangelio gradualmente revela los niveles de la mirada del ciego al recobrar la vista:  primero ve a Jesús como un hombre, luego como un profeta y, por último como el Hijo del hombre. Aproximémonos a la liturgia en estas cuatro dimensiones.

sábado, 22 de marzo de 2014

HOMILIA TERCER DOMINGO DE CUARESMA CICLO A


UN ENCUENTRO QUE SUSCITA UN DESEO MÁS PROFUNDO 

Éxodo 17, 3-7

San Pablo a los Romanos 5, 1-2, 5-8

San Juan 4, 5-42

Dice San Agustín, "Jesús tenía sed de la fe de esa mujer." Nosotros tenemos sed de vida eterna. Si conocieras el don de Dios 


La liturgia de este domingo nos habla del agua, pero más que del agua, los textos hacen referencia a la sed profunda que padece el ser humano. En la primera lectura del libro del Éxodo, el pueblo murmura diciendo: “Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos”. Y en el evangelio, la Samarita, en un comienzo, solo siente la necesidad de saciar su sed física. Un pueblo o una persona que solo desea saciar sus necesidades físicas, pero no siente sed-deseo de otra agua más profunda, permanece insatisfecho.

viernes, 14 de marzo de 2014

HOMILIA SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA CICLO A

SUBIR PARA CONTEMPLAR LA BELLEZA DE DIOS.


Por José Raúl Ramírez Valencia

Génesis 12, 1-4

Segunda Carta del apóstol Pablo a Timoteo 1,8b-10

San Mateo 17, 1-9

 

Una manera de acercarnos a la liturgia de este domingo, al evangelio de la transfiguración, es a través de la belleza. Dice el evangelio: “Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz”. Una belleza indescriptible. El cardenal Martini, en el año 2000, escribió una carta pastoral titulada: ¿cuál belleza salvará el mundo?, en ella reflexionó acerca del evangelio de la transfiguración citando a Dostoievski, en su novela El Idiota, en la que pone en labios del joven ateo Hippoli la pregunta al príncipe Myskin: “¿Es verdad, príncipe, que dijiste un día que al mundo lo salvará la belleza? Señores  —gritó fuerte dirigiéndose a todos— el príncipe afirma que el mundo será salvado por la belleza”.  Luego argumenta Martini: “el príncipe no responde a la pregunta, igual que un día el Nazareno, ante Pilato, no había respondido más que con su presencia a la pregunta “qué es la verdad”. Parece como si el silencio de Myskin  —que con infinita compasión de amor se encuentra junto al joven que está muriendo de tisis a los dieciocho años— quisiera decir que la belleza que salvará al mundo es el amor que comparte el dolor. El mundo no salvará la belleza  seductora, que aleja de la verdadera meta a la que tiende nuestro corazón inquieto: es más bien la belleza tan antigua y tan nueva, la belleza de Dios”.  Si la belleza desde un plano filosófico es lo que agrada, lo que agrada desde el plano del evangelio es la belleza que asume y comparte el dolor de los otros. ¿Cómo alcanzar a ver y experimentar la belleza que dejó perplejos a Pedro, Juan y Santiago? Propongo cuatro momentos: salir, subir, estar y bajar.